Tus biorritmos son los mismos que los de la naturaleza. Por lo tanto, cuanto más vivas en consonancia con ellos más en sintonía estarás con tu propia esencia y más plenamente podrás disfrutar de la vida con salud. Vive en armonía con tu naturaleza: no luches contra ella, porque tú saldrás perdiendo.

El verano está lleno de energía y días largos. La naturaleza crece y se expande. La energía fluye hacia el exterior. Es un tiempo de actividad, de creación y de relaciones sociales, marcada por el calor.

A continuación te presento unos consejos sencillos para afrontar bien y prevenir las enfermedades del verano. De esta manera podrás disfrutar sin limitaciones de esta maravillosa estación.

 

1. Despiértate temprano y acuéstate tarde. Descansa al mediodía.

Durante siglos, y hasta hace relativamente poco, nuestras horas de sueño o vigilia estaban en total consonancia con la salida y la puesta de sol. Y en nuestra naturaleza persiste esta tendencia. Adecúate pues a estos biorritmos este verano: despiértate temprano y acuéstate tarde, sigue el ciclo del sol. 

Y como los días van a ser muy largos, llenos de actividad y energía, aprovecha las horas de más calor de la jornada para disminuir la actividad e incluso para echar una breve siesta que te ayude a reponer energía. 

 

2. Hidrátate constantemente: ten a mano una jarra con rodajas de limón.

El verano es sinónimo de calor y sequedad. Para la medicina china ambas son energías patógenas externas que nos pueden provocar desequilibrios como dolor de cabeza, mareos o sensación de inestabilidad, hipertensión o hipotensión, palpitaciones, tics, piel seca, etc. Pero también pueden provocar síntomas fuertes como golpes de calor o insolación.

Para prevenir todos estos síntomas es muy importante que te hidrates constantemente. 

El sabor amargo corresponde con el elemento fuego, el relacionado con el verano, y la mayoría de los alimentos fríos y amargos, tomados con moderación y escuchando al cuerpo, son los que deben consumirse principalmente durante la temporada de calor.

Por lo tanto, un excelente aliado para el verano es el limón: nos ayuda a la hora de mantener la hidratación y equilibra la función del Hígado, ayudando a prevenir algunos de los síntomas anteriores.

Ten a mano una jarra de agua con rodajas de limón (y pepino, si te gusta) y verás la diferencia.

 

3. Cúbrete la cabeza si vas a estar tiempo expuesto al sol.

Una de las afecciones más frecuentes en verano son las insolaciones debidas al exceso de exposición al sol. Éstas vendrán acompañadas de dolor de cabeza, fotosensibilidad a la luz, mareos, sensación de inestabilidad, etc.

Si además tenemos calor excesivo pueden aparecer golpes de calor, junto con desmayos, temblores musculares, etc.

Además de hidratarte frecuentemente (incido en la importancia que tiene), protege tu cabeza cubriéndola, y a ser posible refrescándola y refrescándote constantemente. Qué maravillosos pueden llegar a ser los baños en la piscina o el mar, o simplemente meter la cabeza debajo de un chorro de agua bien frío.

 

4. Vive la vida con alegría.

El verano es la estación relacionada con la alegría. Si tu corazón está equilibrado, desarrollarás la alegría y el amor por los demás, junto con la calma interior. Y viceversa.

Aprovecha esta tendencia para vivir el momento desde el amor y la abundancia, y para trabajar y mejorar tus emociones desde este gran estado de bienestar.

 

5. Socializa, disfruta con amigos y/o familia.

El verano es un momento propicio para compartir y conectar. Y esta inclinación, junto con la alegría, se convierte en la mejor combinación para disfrutar de buenos momentos con amigos y familia. ¡Aprovéchalos!

Además, tenemos en nuestro biorritmo disfrutar con amigos contando historias, anécdotas, recuerdos, risas y canciones alrededor de una hoguera, compartiendo comida o bebida. Así se ha hecho durante muchísimos años, y así se sigue haciendo hoy en día. A mí me parece un planazo. ¿A ti?

 

6. Busca colaboración para tus proyectos.

El verano es también un momento muy propicio para la colaboración: comparte ideas, ilusiones y realiza proyectos que requieren de la participación de otras personas. 

Si te cuesta un poco salir de ti mismo, aprovecha esta época para relacionarte y darte a conocer. Comparte, colabora, crece. 

 

7. Mantén la calma: vigila la ansiedad y no te satures de actividades. Medita.

La energía del verano conlleva cierta tendencia a la agitación y a la ansiedad. 

Cuando notes alguno de los síntomas como dificultad para conciliar el sueño, ritmo cardíaco acelerado o palpitaciones, excesiva emotividad, etc. para, respira hondo, y si puedes medita sobre qué te está quitando la calma y toma acción para que no suceda.

¿Quizá te estás pasando con las actividades y las relaciones sociales? Vigila tu agenda y no la satures.

Y recuerda que parte de esta sobreexcitación puede venir provocada por la deshidratación.

 

8. Utiliza para tu nutrición alimentos frescos, ligeros e hidratantes.

Di “hola” a las ensaladas, a las verduras cocinadas al vapor, a la fruta y al pescado.  

Pero cuidado: no enfríes demasiado tu estómago o le costará también hacer la digestión, pudiendo incluso provocar diarreas. Puedes ayudarle a contrarrestar este frío cocinando un poco más los alimentos o echando especias calientes como la canela. ¿Te habías preguntado alguna vez por qué a la chufa, y a muchos postres como el arroz con leche, se le echa canela? ¿O pimentón picante al pulpo? ¿O wasabi al pescado crudo? Pues ahí tienes la explicación: equilibrar frío con especias calientes de forma que se mejora sustancialmente la digestión de los alimentos. ¿Has probado la sandía con canela?

Además, evita en lo posible alimentos con exceso de aporte calórico o de digestión pesada como carnes grasas, platos “de cuchara” como cocido o fabada o fritos. Las indigestiones con este tipo de alimentos suelen ser frecuentes.

En cuanto a la fruta y verdura, ya sabes, lo mejor es la de temporada: melón, sandía, albaricoque, espinacas, coles, pepino, lechuga, berro, endivias, menta, eneldo, etc.

 

9. Cuidado con las cistitis y las lumbalgias debidas al frío o humedad.

Al igual que tienes que tener cuidado con el frío en el estómago, has de tener cuidado con el frío y humedad en dos partes de tu cuerpo:

  1. En la zona baja del vientre, ya que se puede convertir fácilmente en cistitis.
  2. En la parte lumbar, ya que aumenta la posibilidad de sufrir lumbalgias (sobre todo a la altura de la 4ª y 5ª lumbar).

Si tienes tendencia a estas dos cosas cambia tu bañador mojado por uno seco, no estés mucho tiempo tumbado sobre una toalla mojada o en contacto con superficies frías, y aprovecha el calor del verano para tomar el sol en la espalda.

 

Si quieres puedes seguir profundizando El verano según la Medicina Tradicional China en este artículo y obtendrás una visión más amplia y algunos porqués de las cosas que te pasan en invierno.

También te invito a que eches un ojo al artículo ¿Cómo te afecta el verano? Descubre sus biorritmos.