Aunque en la actualidad vivimos un poco desconectados, miles de años de evolución hacen que estemos totalmente ligados a la naturaleza y a las estaciones. Sus biorritmos son nuestros biorritmos.

Si quieres ser feliz, no sufrir patologías y frustraciones fácilmente evitables y, sobre todo, conservar uno de nuestros mayores tesoros, que es la salud, aquí van los consejos para afrontar bien el otoño y poder disfrutar sin limitaciones de sus colores, sus olores y su recogimiento.

 

Vive en armonía con tu naturaleza: no luches contra ella, porque tú saldrás perdiendo.

 

1. Prioriza tus actividades.

Dejamos atrás la energía expansiva y de acción del verano. Los días se acortan. La energía se va interiorizando y llama a la quietud. 

Tu actividad debe disminuir con respecto a la del verano que venías realizando.

Y si no quieres frustrarte porque no llegas a todo, o porque te supone la vida en ello y vas a perder energía y salud, PRIORIZA qué actividades quieres hacer y escucha a tu cuerpo para no demandarle más de lo que puede dar. 

 

2. Depura tu cuerpo.

El otoño es el momento en la que la naturaleza se desprende de lo superfluo, de lo nocivo, se limpia y se queda con la esencia, la savia y los nutrientes importantes.

Depura tu cuerpo de las distintas toxinas que hayas acumulado o incluso generado. Usa alimentos o complementos dietéticos depurativos como el ajo, la alcachofera, o el rábano negro. 

 

3. Depura tu mente.

El otoño es la época para la introspección, para la reflexión y la calma.

Aprovecha esa mirada hacia tu interior en la que te vas a ver envuelto para extraer los aprendizaje nutritivos para tu vida y desechar fuera todo lo nocivo y tóxico.

Medita todos los días (se han escrito ríos de tinta sobre los beneficios de la meditación).

Y si tienes algún sentimiento nocivo contra algo o alguien usa la compasión y el gran aprendizaje que seguro te han aportado y conviértelo en gratitud.

 

Si lo consigues el otoño es la época para obtener grandes crecimientos personales. 

 

4.  “No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre ti, pero sí puedes evitar que anide sobre tu cabeza”.

El otoño despertará en ti un poco de tristeza o de melancolía. Es normal. Además, estas emociones no son malas si no te instalas en ellas.

Previene estos estados mediante la meditación y buscando personas y actividades que traigan momentos alegres en tu vida

 

5. Aumenta tus defensas.

En otoño van a ir apareciendo los primeros agentes patógenos que atacarán fundamentalmente al pulmón, la piel, la nariz, la garganta y el tránsito intestinal.

Es el momento de aumentar nuestras defensas para luchar contra el frío, las gripes y demás agentes patógenos.

  • Para ello contamos con alimentos como el ajo, el jengibre, la cúrcuma, la pimienta o el tomillo (en infusión).
  • Haz ejercicios respiratorios como los que nos proporciona el Qi Gong. O simplemente camina todos los días y mantén el pulmón activado, fuerte y sin flemas.

 

6. Usa ropa de más abrigo.

Cambia la temperatura: quizá en las primeras semanas del otoño las temperaturas todavía son altas y agradables, pero recuerda que la energía ya ha cambiado y no te despistes si no quieres constiparte a la primera de cambio.

Usa ropa más abrigada y los días de viento tápate el cuello y en especial la nuca para prevenir tortícolis y rigidez, y prevenir la entrada de agentes patógenos. “El viento es el ladrón que abre la puerta para que entren más fácilmente los otros agentes patógenos”.

 

7. Cambia tu alimentación, más caliente.

Consume alimentos más calientes y más nutritivos, tendiendo a abandonar los alimentos fríos del verano (más cremas y sopas y menos ensaladas, por ejemplo).

 

8. Consume alimentos que ayuden a regular la actividad intestinal.

Estos alimentos son cereales integrales y frutas (de temporada).

 

Y por último, pero no por ello menos importante:

 

9. Descansa lo suficiente.

Es importante que descansa lo suficiente, durmiendo el número de horas necesarias dependiendo de la demanda física y mental que hayas tenido para asegurarte un buen nivel general de energía.